miércoles, 16 de enero de 2013

TROZOS DEL DIARIO 2009-2010

Hace unos meses me compré una hucha, alguien en algún momento de mi vida me enseñó una manera de ahorrar que me gustó y decidí ponerla en práctica. Tomo todas las monedas de 2 euros que caen en mis manos y las guardo en mi botecito de aluminio. Cada mañana al levantarme agarro mi alcancía y la peso entre mis manos, mientras, sueño con gastar ese dinero en un gran viaje, soy muy impaciente pero estoy aguantando como nunca. Estoy ilusionada, quiero ir a ver a mi amiga a Argentina. Mientras dejo que mi imaginación fluya, pienso como será donde vive, sus padres, sus hermanos, su entorno, me dijo que es muy diferente a todo esto que conozco pero que me va a encantar y no lo dudo. Y ¿como no? Uso el poder de la atracción para que dicho viaje se de a cabo. Se que me va a ayudar a encontrar muchas respuestas a preguntas que ni siquiera sé.

Me encuentro en un momento de mi vida un tanto extraño y monótono. Es tristeza la que me aturde, pobreza interior la que me quita el aliento y buscar uno o muchos motivos a los que responsabilizar es absurdo. ¿Cómo he podido llegar a esto? No lo sé.. Nadie está exento de sentir vacío en algún momento de su vida y hacer lo que crea conveniente para combatir ese sentimiento. Yo he decido desprenderme de todo aquello que hoy parece importante en mi vida. Salir al mundo desconocido, desnuda y sin pudor, mirar un entorno mas amplio y contrastar mis cinco sentidos de hoy con los cincos sentidos del mañana. Tengo unos meses para preparar mi mente para el gran cambio que se producirá. Y es que en mi cabeza solo ronda la misma frase constantemente y que tanto me unió a Caro (mi amiga argentina),

 "No encuentro mi sitio en el mundo".


He comenzado a buscar gente de ese país por varias páginas de contactos. Pensé que sería interesante llegar y tener algunos conocidos, además, si pueden aportar información todo será mas fácil ¿no? Hablo con un chico que se llama Pablo, es mecánico en Aerolíneas Argentinas y otro Ariel, trabaja para un canal de televisión, si no recuerdo mal ambos son de Buenos Aires y bueno a pesar de la diferencia horaria a ratitos coincidimos. Por otro lado está Valentín, un chico de Rosario, médico, algo raro pero tenemos buenas conversaciones. Todos coinciden en lo mismo, no entienden porque quiero marchar a un país donde no voy a obtener una mejor posición económica, el cual, se encuentra en una situación de crisis socio-económica  y de gobernabilidad, fruto de una fuga masiva de capitales, que a su vez desembocó en la congelación de todos los depósitos bancarios viéndose afectado el pueblo argentino en el año 2001 y a día de hoy parece aún luchar en su crecimiento. Pero yo intento evadir ese tipo de conversaciones donde pocos son los que comprenden el verdadero motivo de mi huida. Igual,  hablar con ellos me hace sentir un poco mas cerca de mi objetivo, aunque sé que Caro me está esperando y amigos que me comprendan o cuanto menos me acepten no van a faltar en Córdoba. 


Se acerca mi cumpleaños y he pensando marchar a Bilbao para celebrarlo allí con mis amigos. Los extraño y esta ciudad cada día me provoca mas claustrofobia. Me siento encerrada en una gran ciudad, rodeada de miles de personas que lamentablemente no me aportan nada.


Mientras los días aquí cada vez se hacen mas complicados. La situación en este país poco a poco parece ir menguando en vez de levantarse, tanto en mi trabajo como en muchos de todo el país han comenzado a reducir personal y cargar a los que se quedan con tareas de los puestos que quedaron vacantes y no van a ser sustituidos.
Con mi chico las cosas no van mucho mejor, estoy un poco cansada de manías absurdas. No conseguimos lidiar entre culturas tan distintas. Pretende mantener una relación conmigo apartándome de mis amistades por el mero echo de no querer conocer a nadie mas que su entorno ya creado. Si ya se, suena increíble en el siglo en el que vivimos y en este país que ha crecido de manera desorbitada a nivel social en los últimos años, donde está prácticamente erradicado mantener a la mujer en el mas sumo anonimato y sin derechos. Al principio quise responsabilizar a su religión que es distinta a todo lo que yo he vivido hasta hoy, pero no, no lo creo, tengo muchos amigos musulmanes y creo que es mas un problema suyo de personalidad, ya que los chicos del barrio jamás fueron así. La verdad, ya poco me importa de donde le vengan esos pájaros, he cambiado mi forma de ser, mis ratos con amigos por sesiones intensivas sola en casa, la alegría de los días de verano por la tristeza de alguien que no comprende lo necesario que es la libertad de las personas. A pesar de poner de mi parte, solo hemos provocado mas distanciamiento y una gran batalla campal de sentimientos contradictorios. El amor no ha de ser una cárcel, todo lo contrario, ha de ser comparable con el mayor paraíso jamás sentido en el mundo!
Por si esto fuera poco, tengo que sumar la incomodidad de trabajar en el mismo sitio, una empresa dedicada a la organización y mantenimiento de alquiler de bicicletas para usuarios ciudadanos en Barcelona. Yo, con el resto de mis compañeros me dedico a la administración de dicho servicio y él es encargado de mantenimiento, así que, no me afecta directamente pero nos encontramos en el mismo edificio lo que provoca el tener que disimular nuestra relación ya que la mantenemos en secreto y todos están pendientes porque parece ser que alguien nos vio en una de las furgonetas del trabajo cuando él me llevaba a casa. Al principio puede ser divertido e incluso morboso, es una sensación parecida a la de estar haciendo algo malo pero en realidad no es así. Luego comienza a cansar e incluso llega a incomodar porque no puedes llevar una vida normal. No me quiero imaginar si fuera famosa!
Y para sumar mas ingredientes a esta gran bola de estiércol, he decido relacionarme con mis compañeros lo mínimo indispensable porque intuyo un ambiente hostil casi inaguantable. Encontrar gente con la que no haya rivalidad parece una tarea complicada, mas si intuyen que pueda tener algún tipo de favoritismo, aunque no sea cierto.

Hay momentos que me siento angustiada y pesimista, ya que, nada parece ser normal en mi vida. Todo esto está potenciando mi salida del país. Por desorbitado que pueda llegar a ser, mi única felicidad ahora es soñar con otros caminos y culturas que llenen mi mente y mi alma de emociones y sentimientos que aquí y ahora no tengo...






No hay comentarios:

Publicar un comentario