jueves, 17 de enero de 2013

COINCIDENCIAS..

¿No les pasó nunca tener la sensación de que a lo largo de los años algo conspira para darles un mensaje? Es como una serie de coincidencias, todas queriendo llegar al mismo lugar. Obviamente no pasa todos los días, o por lo menos a mi no me ocurrió así. Me dí cuenta no hace mucho tiempo, hablando de los tantos objetos que conservamos de la infancia recordé que guardo algo muy importante, mi primera mochila para ir al colegio, de color azul, cuadrada, forrada en plástico y el típico broche de cierre de las mochilas de aquella época, con una niña dibujada en la parte delantera llamada Mafalda. Me la regaló mi padrino por mi cuarto cumpleaños. Recuerdo que la envió por correo porque vive a 1300 km de casa. Me hizo tanta ilusión que desde aquel día adoré a esa niña dibujada en la mochila. Coincidencia que mi color favorito siempre fue el azul. Haciendo memoria, me acordé que mi madre en los siguientes años me compraba libritos de esta niña tan peculiar a la que pocas veces comprendía en mi infancia pero por algún motivo que desconocía, me cautivaba. Años mas tarde, la señora del bar de enfrente de casa acogía a varios de los argentinos que decidían cruzar el charco en busca de una vida mejor, dejando atrás a gran parte si no toda su familia y un país con una economía hecha pedazos. Descubrí el sabor del mate y las intenciones del mismo, que no son mas que las de reunir a un grupo de personas para conversar un rato. En esos años, volvería a leer aquellos libritos de Mafalda y comprendería que quería decir esa chiquita de 6 años. Mas tarde llegaría a mi vida alguien muy importante de la mano de una de mis grandes amigas. Alguien dispuesta a terminar de convencerme de lo hermoso que es su país. Ella, una chica de Buenos Aires, algo mayor que yo, muy sociable y amigable, con una sonrisa siempre en su rostro y con amplias ganas de comerse el mundo. Es una chica con una idea muy clara de la vida. Se cruzó el charco por amor y hoy puedo decir que a pesar de extrañar a su familia, doy fe de que es feliz aquí. Mas o menos al mismo tiempo que Pat (la chica de la que recién os hablé) aparecía Caro en mi vida. Que contaros de Caro que no sepáis ya. Mi amiga, mi hermana, mi princesa del alma, la que supo acariciar mi corazón enseñándome lo hermoso que es vivir sin importar lo que tienes o lo que no tendrás jamás. Ellas fueron las encargadas de terminar de convencerme para hacer mi gran viaje a Argentina.

Recordar todo esto me llevó a una reflexión después de hablar de ello con diferentes personas. Existen los que creen en las casualidades y obviamente es muy respetable. Son aquellos que creen que todos estos aportes de mi vida no se entrelazan, al contrario, simplemente todo ocurre porque ha de ocurrir así.

Por el contrario, yo creo en las coincidencias, de hecho, confirmo que es así porque lo he vivido y lo estoy contando. No solamente viajé a un país diferente, también aprendí, encontré respuestas a preguntas que ni me podía imaginar que algún día me las formularía, en definitiva, pienso que desperté mi conciencia. Y lo mas importante es saber que después de haber visitado, vivido y comprendido algo de ese país, hoy por hoy, sería un lugar donde sin ninguna duda, viviría.


Todo esto para muchos serán estupideces, tonterías sin sentidos.. Para mi, solo son historias de una loca soñadora que eleva sus sueños a la mas pura realidad, MI VIDA.


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