Cuantas veces en mis viajes me acordé de ti...Cuantas veces soñaba con que pudieras hacer lo mismo que estaba haciendo yo, oler, saltar, viajar o simplemente caminar viendo el paisaje que decidieras y no el que te habían impuesto. Sentir la libertad al fin y al cabo, pero, parecía que algo así no te llegaría jamás, porque las últimas veces que supe de ti las noticias no auguraban nada bueno. Años enteros encerrado física y mentalmente por tu mala cabeza. Y la culpo a ella que te condenó a mantenerla, que cada día te pedía mas y mas y te hacía despreciar mi amor. Te creí el niño sin sueños, un hombre intentando demostrar ser el más fuerte pero flaqueando en cada esquina, luchando contra si mismo y a la vez creyendo que luchaba contra el mundo. Tu juego se había convertido en tu forma de vida y cuando quisiste darte cuenta ya no encontrabas la salida. Por mi parte, recé cada noche pidiendo que te aferrases a vivir. Intenté resignarme y después de once o doce años parecía que lo estaba logrando. En cierto modo, me siento mal por no haber continuado creyendo en ti, pero por otro lado me siento muy feliz porque aquellos años de no resignación no fueron en balde.
Te quiero y te admiro, no como lo hacía antes, de manera muy distinta, es un amor mas grande. Hoy te veo en los ojos mas ganas de vivir que nunca. Saneando tu mente para después sanear tu cuerpo y al fin ser un alma libre. La carretera es muy larga pero ya no llueve. Contigo aprendí a dejar a un lado mi niñez y mi ingenuidad para someterme a la cruda realidad de la calle, la droga y la delincuencia, a resistir en la batalla, a mantenerme firme en mis decisiones cuando mas egoísta estaba siendo, mirando por mi y dejándote atrás, a rendirme ante guerras que no eran mías, a comprender que no vale pero si ayuda mi voluntad, pero algo nos dejamos por aprender el uno del otro porque de alguna manera y pese a los kilómetros que hoy nos separan, seguimos unidos en el camino.
Me enseñaste la parte fea de la vida y gracias a eso hoy soy fuerte y no permito que nadie me ahogue en sus frustraciones. Muchos creerán que pueda ser horrible mi vivencia pero yo jamás la vi así. Conocí el amor, mi primer amor, millones de caricias que jamás nadie me dedicó igual, risas hasta doler el estómago, miles de "te amo" sinceros y llenos de ganas de continuar.
Por esto y por mucho mas es por lo que jamás dejaré de quererte y preocuparme por ti. Por lo que jamás dejaré de alegrarme cuando reciba noticias tuyas buenas.

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