Pasaron los meses y yo había decidido ir a Menorca en agosto a visitar a Caro, pero sufrí un accidente "domestico" a finales de junio en una de mis escapadas a Bilbao. Estaba haciendo un collage con fotos y pegándolas en un cuadro de cristal de medidas 50cm por 60cm Se lo quería regalar a mi amigo Txitxo por su cumpleaños. Me parecía una forma original y divertida de acordarse de todos. Xiomara me ayudaba en la labor. Estábamos en la habitación de la casa donde vivían en aquel entonces Txitxo, Fran, María y Xiomara. Txitxo se encontraba en el salón viendo la televisión y no sabía que estábamos haciendo nosotras. Recuerdo que me quedaba una sola foto y pensé que ya que el perro de Txitxo había salido en una revista, le podía pedir que me regalase aquella foto, así que decidí salir afuera a preguntarle, justo antes de salir de la habitación entró Bea muy emocionada y alegre, hasta el punto de no darse cuenta que había pisado y roto el cristal del cuadro que lo teníamos en el suelo, apoyado en las esquinas de unos corchos blancos. Ellas se quedaron recogiéndolos mientras yo salía en busca de esa última foto. Le pregunté a Txitxo y me dijo que, claro que me la regalaba. Así que entré emocionadísima a la habitación con la revista en la mano y mirando esa hermosa foto que iba a quedar genial en el centro del cuadro, con tan mala suerte que las chicas habían dejado los cristales en una bolsa apoyados en un armario al lado de la puerta y uno de los cristales sobresalía mucho. Al ir con la revista en la mano no lo vi. Al principio pensé que me había chocado contra el armario pero comencé a notar que algo líquido me caía por la pierna y levanté la revista. Me había clavado un cristal abajo de la rodilla. En ese momento nos invadió el pánico, parecía estar viviendo una de esas películas gores que tanto me gustaban. Las chicas no reaccionaban, Txitxo corrió a por el coche, yo me saqué el cristal como pude y comencé a liarme en la pierna camisetas, toallas y todo cuanto encontraba a mi paso. Me arrastré hasta el ascensor y como pude me introduje en el. Cuando llegué a abajo, Txitxo ya me estaba esperando para cogerme en brazos y directa al coche.
Ya en el hospital los médicos de guardia no me hacían mucho caso, era viernes por la tarde y se tomaron bastante a risa que yo fuera tan asustada. Me pusieron 8 puntos y me vendaron la pierna. Todo parecía haber quedado en un susto. Pasados 3 días seguía sin encontrarme bien y algo me pinchaba en el gemelo de la pierna que me corté, así que volví a ir al hospital donde me hicieron una radiografía y comprobaron que tenía un cristal de unos 3cm que se había paseado desde la rodilla hasta el gemelo y quería salir, mi cuerpo lo rechazaba, así que me abrieron y me lo sacaron. Y sumé 3 puntos mas en el gemelo.
Tenía visita con la doctora de cabecera 4 días después del último incidente, el día antes de ir ya no había podido dormir, me sentía cansada y con un dolor interno muy extraño, sentía que mi pierna iba a estallar como un globo cuando lo llenas mucho. Al llegar a la consulta le expliqué a la doctora, ella me tocó el pie y me miró con cara asustada. Cogió el teléfono y pidió una ambulancia, me dijo que mi pie a penas tenía temperatura y algo no iba bien por lo tanto tenía que volver al hospital.
Mientras la doctora hacía el informe llegó el chico de la ambulancia. María, que me acompañaba en ese momento y yo decidimos rogarle que por favor no nos llevase al mismo hospital porque me daba pánico pensar en todo lo que estaba sucediendo. La normativa en ese aspecto es bastante clara y ya la doctora nos había avisado con anterioridad que debía volver al mismo sitio donde me atendieron las dos veces anteriores pero el chico de la ambulancia me vio tan desesperada que hizo caso omiso de la ley y me trasladó al hospital de Cruces, el mas grande y completo de la zona.
Una vez allí el chico de la ambulancia dio mis papeles y se marchó rápido para que nadie le dijese que se había equivocado y me tenía que llevar a otro hospital. Los minutos eran horas para mi, el dolor era intenso, mi pierna seguía hinchándose de manera desorbitada y comenzó el principio del fin.
Me llevaron en silla a un box. Me acomodaron en una camilla y me pusieron una vía con calmante para el dolor pero no me hacía nada. El traumatólogo al que asignaron mi caso mandó hacerme radiografías y análisis de sangre. La puerta del box quedó entre abierta y María sentada en un banco afuera me miraba con cara de incertidumbre, preocupada porque como todos nosotros, no entendía como un simple corte se estaba complicando tanto.
Mil pensamientos de todo tipo me inundaban, pero trataba de mantener la calma y ser positiva a pesar de no saber que estaba pasando. El dolor cada vez era mas y mas intenso y al fin entró el doctor y me comunicó que las radiografías estaban perfectamente pero el análisis no decía lo mismo. Me anunció riesgo de trombosis y mi cara solo podía mostrar ignorancia y preocupación al no saber con exactitud que me quería decir. Se arrodillo delante de mi, me pidió disculpas por tener que abrirme la herida y comenzó a quitar los puntos. María seguía observando desde afuera con la cara cada vez mas pálida y su rostro comenzaba a reflejar miedo. Yo no sentía que me estuviesen hurgando en la herida porque el dolor interno era demasiado fuerte. Con un par de herramientas comenzó a apartar la piel y demás que encontraba a su paso hasta que, zas!!! comenzó a salir sangre como si tuviera un bote de spray dentro de mi pierna, entonces sentí alivio y le pedí por favor que la dejara salir unos segundos mas. Miré a María y tenía la cara descompuesta. La pobre no debía encontrar explicación a todo esto. Al preguntar al traumatologo que estaba pasando, me miró preocupado y me dijo que no me podía marchar y que pasaba el caso a cardiovascular para que me mirasen porque parecía que tenía una arteria rota. Mis lágrimas comenzaban a caer solas. Ya eran las 23.00h y no podía avisar a casa porque me encontraba a 700 km y era imposible que pudieran venir, así que solo los iba a preocupar.
Me llevaron en camilla para otra sala y 5 médicos miraban mi caso, yo les escuchaba y me asustaba cada vez mas. Debatían en los procesos a seguir y las posibles consecuencias, me tocaban constantemente el pie. Uno de ellos se me acerco y me dijo que me iban a cambiar el calmante, le pidió al enfermero que me inyectase morfina y estomáticamente dejé de sentir ese dolor intenso que parecía estar acabando conmigo.
Me trasladaron de nuevo a otra sala donde había una máquina muy grande con una pantalla, allí me esperaba una chica para hacerme una ecografía de la pierna y con mucho cuidado puso gel en el aparato que iba a pasear por mi pierna y me fue informando de cada paso que hacía. Efectivamente, la arteria perdía fuerza en dos puntos de la pierna, parecía tenerla rota por dos sitios. Se confirmaban las sospechas y la tristeza me inundaba.
Mientras esperaba para hacerme un último estudio y definitivo pensaba como podía ser que me fuera a morir por haberme cortado con un cristal haciendo un collage? ese era mi destino? que triste!
Entonces vi aparecer a mis amigos, los habían dejado pasar porque habían hablado con los doctores para comunicarles que yo me encontraba sola y mis familiares estaban en Barcelona. Las caras transmitían preocupación pero a la vez parecía que intentaban reflejar una forzosa tranquilidad.
A penas llevaba 5 minutos con Fran, Xiomara y Txitxo cuando vinieron a buscarme para firmar unos papeles donde autorizaba el siguiente paso y llevarme de nuevo a otra sala completamente vacía con un gran cristal transparente, allí, dos enfermeras y un doctor me explicaban el procedimiento a seguir. La prueba consistía en dormir una parte de la ingle derecha mediante anestesia y pinchar una arteria donde introducirían un tuvo con una cámara, yo no debía moverme bajo ningún concepto y cada vez que el doctor dijera "contraste" introducirían por la arteria algo así como "yodo" para a su vez poder hacer fotos. Yo pregunté porque me lo hacían en la pierna derecha y no la izquierda que era la afectada y el doctor me explicó que la única parte exactamente igual a un lado y otro del cuerpo son las arterías por lo tanto quería fotografiar el lado bueno para tener referencias a la hora de la intervención quirúrgica. Recuerdo que me trataron con mucho cariño y amabilidad pero cada vez que ese hombre pronunciaba la palabra mágica "contraste" el dolor era infinito, sentía como si alguien me prendiese fuego por dentro. Y cuanto mas cerca estaba del tobillo, el dolor mas se intensificaba.
Después de aquel calvario me trasladaron a un box para descansar y me informaron que bajo ningún concepto debía mover la pelvis durante al menos 24 horas.
A mi izquierda, había una señora con su hijo, no conseguía verlos bien porque nos separaba una fina cortina de plástico casi transparente y todo estaba bastante oscuro debido a la hora que era. Los escuchaba hablar en euskera y obviamente no entendía nada. Mientras pensaba en como le iba a decir a mi madre sin que se alterase lo ocurrido. Le recé a mi padre y a todos los angelitos que tengo en el cielo velando por mi. Entonces apareció un doctor y comenzó a hacerme preguntas en catalán. Yo no entendía nada. Por un momento pensé que la morfina me estaba haciendo delirar y aquello no era real, aún así, le fui respondiendo a todas las preguntas que me efectuaba hasta que le pregunté ¿Porque me habla en catalán? y él me respondió que era de Barcelona y le habían explicado que me encontraba sola, así que, había decidido hablarme en catalán para hacerme sentir un poco mas en casa. Me pidió que descansara un poco porque tenían una operación antes que la mía y que tenía dos opciones, irme a Barcelona en ambulancia y que allí me operaran o esperar unas horas y ellos se encargaban de todo. Por supuesto no me recomendaba irme porque el traslado era bastante largo y engorroso. Me prometió que me iba a cuidar mientras estuviera allí, algo que después pude corroborar y se lo agradeceré toda mi vida.
En cuanto a la operación podían ocurrir dos cosas. Una operación sencilla en la que la arteria no se rompiese del todo y pudieran embolizar sin problemas o se podía complicar, que la arteria se rompiera y tenerme que abrir la pierna por completo y ello tendría graves consecuencias, ya que lo que apremia es la vida.
Debían ser las 2.30 h de la madrugada y no sabía cuando me iban a venir a buscar. Mis pensamientos fueron muy diversos, pero todos centrados en una sola dirección. No entendía que debía aprender de todo lo que estaba ocurriendo. ¿Podía ser que me muriera? ¿Era ahí donde terminaba mi vida?
No tenía ni un poquito de sueño a pesar de llevar cerca de 48 horas sin dormir cuando llegó la enfermera a quitarme pendientes, anillos y demás para prepararme para la intervención. Le pregunté la hora y me dijo que eran las 5.10h de la mañana. En 15 minutos máximo entraría en quirófano. Como no podía desenroscar el piercing que llevo en el labio le pedí que cortase la cánula ya que era de teflón. Me dijo que estuviera tranquila, que habían dos médicos muy buenos y 3 enfermeras que se iban a ocupar de mi. Me llevó para sala y allí me encontré con el médico que había estado horas antes hablándome en catalán, una doctora y 3 enfermeras preparando todo.
Me iban comunicando cada paso que iban haciendo ya que la anestesia que me pusieron era local, notaba el dolor, pero creo que estaba tan cansada de tanto sufrimiento durante tanto tiempo que al principio lo soportaba. Una de las enfermeras me secaba el sudor que caía de mi frente, la otra ponía en mi boca una especie de palos unidos a unas esponjitas con sabor a limón porque la boca se me resecaba mucho. Por momentos comenzaba a doler mas y mas. No se cuanto tiempo llevaba pero se me estaba haciendo eterno. Escuchaba la maquina de las pulsaciones del corazón y me daba miedo centrarme en ese sonido. Hablaban y no les entendía, las palabras eran para gente que como mínimo habían visto todas las temporadas de "hospital central" y yo soy reacia a la televisión.
Comencé a ponerme nerviosa, el dolor era demasiado intenso, se me estaba haciendo insoportable, agarré la mano de una de las enfermeras llorando y le pedí que parasen pero ella solo me repetía que estuviera tranquila y aguantase un poco mas que ya casi habían terminado. Entonces me dio la locura y levanté la cabeza apartándome un poco la sabana verde que me cubría la cara para que no viese lo que hacían, cuando vi al doctor como introducía algo en mi pierna a la altura de la herida. Me impactó tanto esa imagen que casi me desmallé. Las enfermeras me habían estado preguntando cosas durante todo el tiempo pero en ese momento insistían mas en que les hablase, supongo que era para que desviara un poco mas la atención del sin vivir que estaba sufriendo.
Cuando terminaron, la doctora me comentó que todo había ido bien y me preguntó ¿Cómo había podido aguantar tanto tiempo con la arteria rota? antes de que pudiera responder, una de las enfermeras le dijo que llevaba un gran tatuaje en la espalda y me pidió si lo podía enseñar, obviamente, con ayuda de ellas para incorporarme. No me pude negar al ver a la doctora también insistiendo. Cuando le mostré se quedó sorprendida y me dijo: - ahora entiendo, parece ser que aguantas bien el dolor- Un anécdota curioso para quitar un poco aquel mal gusto que me había quedado de aquellas 3 horas infinitas.
Me trasladaron a la habitación a las 8.20 h de la mañana. Las enfermeras me pedían por favor que descansara pero yo sabía que no podía dormir hasta avisar a mi madre, así que, esperé una hora mas y la llamé. No daba crédito a lo que le estaba contando, pero enseguida se puso a mirar vuelo y tren para venir al hospital. Esa misma noche ya la tenía cuidándome en el hospital.
Estuve 5 días ingresada y 5 días en casa de mis amigos hasta que me vi con fuerzas para tomar un tren y volver a casa con mi madre. Me han quedado secuelas que a simple vista no se ven pero, los médicos no me permiten jugar a fútbol, hacer deportes de contactos y me recomiendan evitar lesiones en la pierna por el riesgo que conyeva. Además he de sumar que jamás podré donar sangre ni bucear y en ocasiones me duele la pierna hasta el punto de no poder ponerme zapatos de tacón. Los médicos no me pueden dar nada para ese dolor, así que, he de vivir con el toda mi vida.
Esto solo fue algo mas a sumar en mi lista de desgracias. Algo que pensaba superar como todo lo que creía haber superado antes. Pero mas adelante pude comprobar como las secuelas comenzaban a hacer mella sobre mi persona. Hasta aquel momento pocas cosas eran las que habían ido bien en mi vida, pero lo que acababa de comprender es que aún podían ir peor.
Estuve dos meses sin ir a trabajar. Decidí coger el alta en cuanto me vi con fuerzas de aguantar 15 días de trabajo intensivo de lunes a lunes y en horario de noche. En esa época trabajaba para una empresa de outhsoucing bancario. El ambiente era horrible, provocado por una mujer (la encargada) aburrida de la vida y dispuesta a amargarle a todo aquel que no obedeciera sus ordenes a raja tabla. A mi me la tenía bien guardada por ser la última en llegar y el mero hecho de tener un cuerpo con curvas. Y aquí es cuando el lector se pregunta ¿Qué tendrá que ver si una tiene un cuerpo con curvas o no? Pues bien, esta señora se dedicaba a resaltar los defectos de cada una de las personas que había ahí aprovechando que nadie le diría nada a ella, le encantaba hacer uso y abuso de su autoridad. Recuerdo que la llamé después de la operación y le comenté lo sucedido, a lo que ella me respondió: - Está bien, ya nos enviarás la baja laboral - y acto seguido me colgó el teléfono. Al llevar cerca de 48 horas sin dormir, en ese momento, poco me importaba su reacción, pero días después, me dí cuenta del poco tacto con las personas, esta señora llamada Inma, encargada del turno especial de noche de la empresa Cob, S.L
" Por suerte, hoy puedo comprender que no todo es tan malo como creía en aquel entonces. El accidente me trasladó a un estado mental insoportable, forjado durante meses en los que visité a una psicóloga que estaba peor que yo y psicologicamente fui empeorando. Llegué a tener ataques de ansiedad y pánico. Mi tía me ayudó a sobre llevar este asunto hasta que decidí romper con todo mi entorno y cruzar el charco. Mis mayores agradecimientos a mi familia vasca: Fran, Xio, Bea, Txitxo, Data... Y sobre todo al mal nacido que me los presentó, el cual no voy a darle protagonismo en esta historia porque pertenece a otra aún mas loca si cabe y que contaré en otro momento de desnudo interior loco."
S.A.T

ais pobrecilla mi Kampa lo que tubister que pasa, bss cielo
ResponderEliminarGracias por leerme Jasby!!! bueno lo importante es lo que aprendí de todo ello!!! Jamás pensé que aquel estúpido accidente me pudiese aportar tanto!!!
EliminarMe he metido tanto en el relato, que por un momento era yo la que le apretaba la mano a la enfermera. Felicidades por sacar lo bueno de una experiencia tan horrorosa:
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